lunes, 21 de septiembre de 2009

" ESOPO "


Probablemente esclavo, de origen frigio, la figura de Esopo está rodeada del mismo halo de misterio que la de la de ese otro escritor griego, creador de la épica clásica, Homero. Y, del mismo modo que sucede con Homero, existen investigaciones que niegan incluso la existencia real de Esopo.
Esopo, figura real o literaria, vivió en Grecia, en el siglo VI a. de C. Parece que pasó gran parte de su vida al servicio de un ciudadano de Samos y murió en Delfos, arrojado por un precipicio, víctima de una falsa acusación de robo sacrílego.
En reconocimiento a su obra el pueblo de Atenas encargó al escultor Lisipo un busto del poeta, que fue colocado en el ágora ateniense y hoy puede contemplarse en el Museo Albani de Roma.
El verdadero y más importante mérito de la fábula clásica griega es el haber supuesto el comienzo de una larga tradición, que se prolongaría hasta épocas recientes. Y a Esopo le corresponde, precisamente, el honor de haber sido, si no el creador, sí el cristalizador del género, que a partir de él posee ya un molde definitivo que todos los fabulistas posteriores adoptarán.
Las fábulas de Esopo son relatos breves, concisos, que pretenden, exponiendo la acción de unos personajes cuya conducta se valora, ofrecer una lección moral. Dicho de otro modo: las fábulas esópicas son la expresión de una máxima de conducta ejemplificada por medio de una breve historia.

FABULA LVIII

La mona y la zorra

Una mona pedía a una zorra, que puesto que tenía tan larga cola, le diese un poco de ella para cubrir sus nalgas. Tú ves, amiga , le decía, que tienes demasiado rabo; y que yo no tengo el que necesito.La zorra se echó a reir a carcajadas, y le dijo:Aunque tuviese cien veces más cola de la que tengo, y la arrastrase por el suelo entre espinas y lodos, quisiera más sufrir esta incomodidad que darte la cola que necesitas.

- Son muy pocos los que dan de lo que les sobra a los necesitados.