martes, 2 de noviembre de 2010

En el horizonte: "las municipales".

(Suena el teléfono en casa de Chonita)

- Ring, ring, ring…

- Dígame …

- Niña, soy yo, Greta. Qué tal estás…?

- Estupendamente. Preparándome para almorzar. Tengo las papas al fuego y estoy calentando el encebollado para comer - le contestó Chonita -. Preguntándole al mismo tiempo: ¿Cómo estás tú? ¿Qué hay de nuevo?

(Se oyó como un ligero resoplido al otro lado del teléfono)

- No te puedes imaginar quién me ha llamado esta mañana, para ofertarme una cosa.

- ¿Laboral o sexual? – preguntó con un tono sarcástico Chonita -.

- Tú siempre sacándole punta a la cosa – le espetó Greta - . Y a continuación siguió hablando. Recuerdas al ceporro qué conocimos el año pasado en la verbena de San Antonio. El que presumía de listo y que nos invitó a cenar. El que tenía cara de palo. El que nos dijo que vivía y tenía un chalet en el sur y que presumía de ser concejal.

- Pues a decir verdad, mi niña, muy remotamente. Pues yo para las cosas desagradables, procuro olvidarlas rápidas, tengo memoria de pez – agregó Chonita- . Añadiendo a continuación; no era el que tenía un coche verde botella de la marca Mercedes, el que nos dijo también que era constructor.

- Greta le contestó, con un tono de voz exultante. Efectivamente Choni, el garrulo. El que tenía unas manos que se parecían a manillas de plátano.

- ¡Qué me dices muchacha ¡Y para qué te llamó. Qué quería de ti- inquirió Choni-.

- No te lo vas creer – le dijo Greta a su amiga - todavía sigo alucinada de cómo se pudo acordar de mí y quién le pudo dar mi número de teléfono. Cuando contesté a su llamada y me dijo quién era, no me lo podía creer. Pensé que era una broma tramada por ti.

- Oye, Greta – preguntó Chonita - no te habrá llamado pensando qué eres un polvo fácil. A lo mejor cuando nos conoció, sacó una impresión equivocada de nosotras. Por ahí hay mucho mamón mal pensado.

- No que va, Choni. Es aún peor de lo que tú dices – dijo Greta riéndose a carcajadas - dejando a su amiga con la mosca detrás de la oreja.

- Espera, espera. Que voy apagar el fuego de la cocina para que no se me quemen las papas. No tardo nada - se apresuró a decir Choni a su amiga -.

- Ya estoy de vuelta Kardo - le dijo con la voz entrecortada a su amiga -, nombrándola por su apellido -. Inmediatamente diciéndole desembucha todo lo que sabes y ponme al corriente.

- Al otro lado de la línea se oyó un suspiro – Greta tomó aire y empezó a narrar a su amiga lo que le había acontecido-. Lo primero que hizo es hacerle una pregunta a su amiga: ¿tú me ves a mí metida en política?

- Chacha, estás de coña – le respondió Choni a su amiga. – Por qué me preguntas eso. Tú sabes perfectamente que yo sé todo lo concerniente a ti y cómo piensas acerca de la mayoría de los temas sociales.

- Bueno, pues abre bien las orejas y te cuento - sentenció Greta - . Me ha llamado para invitarme a que participe en una lista electoral en las próximas elecciones municipales. Me dice que en la posición que puede colocarme salgo elegida sin problemas. Que por mi parte lo único que tengo que hacer, es empadronarme en la zona y que él se encarga de todo lo demás. Que no tengo que estar afiliada a su partido. Pues voy como candidata independiente.

- Oye, Greta. Una cosa – preguntó Choni -. Por qué pensó en ti y no en otra persona con más confianza de su círculo próximo.

- Pues eso mismo le pregunté yo – replicó Greta – y lo que me contestó es que yo me ajustaba bastante al perfil que buscaba y según él con más afinidad. Simpática, con mucha cháchara y que si mentía tenía el suficiente desparpajo para evitar que se notase. Por eso había pensado en mí. También me comentó que durante unos años no tendría problemas de trabajo y que estaría bien remunerada. Y lo único que me iba a pedir a cambio, es que fuera sorda, muda y fiel a sus planteamientos políticos.

- Aunque me imagino lo que le pudiste decir, Greta. Me gustaría oírlo de tu boca – rogó Chonita.

- El tema lo arreglé de una forma muy sencilla – dijo con firmeza Greta- . Pues tú bien sabes que yo soy de pocas palabras y muy educada – enfatizó Greta - . Sencillamente le dije: vete a la mierda y búscate a otra mamón.